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Parques (y plazas) escondidos de Santiago

La capital de Chile es, cada vez más, una ciudad de parques. Ya sean antiquísimos como la Quinta Normal, el Parque O´Higgins, el Parque Forestal. o nuevos como el Parque Fluvial Renato Poblete, el Parque Bicentenario de Vitacura o el Parque Bicentenario de la Infancia en Recoleta, estas áreas verdes son altamente demandas por los santiaguinos. Y, por supuesto, queridas y muy agradecidas. Pero hay más. Hay parques y plazas que muchos capitalinos no conocen, pequeñas gemas ecológicas de bajo perfil que vale la pena descubrir. Partamos por Ñuñoa.

El secreto de los ñuñoinos    

Mide 300 metros de largo, se extiende desde la Casa de la Cultura de Ñuñoa (a pasos de Irarrázaval) y llega hasta Avenida Grecia, tiene más de cincuenta años y, a pesar de eso, el Parque Juan XXIII es uno de los más desconocidos de Santiago. O, dicho de otra forma, lleva décadas como uno de los secretos mejor guardados de los ñuñoínos. Diseñado por los arquitectos Enrique Guigoux y Álvaro Covacevich, este parque sesentero de forma rectangular (muy largo y relativamente angosto) da a los patios traseros de una gran cantidad de casas, algo que también lo diferencia de otras áreas verdes de nuestra capital. Otra cualidad son sus juegos para niños con forma de animales, que resisten el paso del tiempo a pesar de su más de medio siglo de vida. En uno de sus extremos, cerca de la avenida Grecia, el parque remata en un gran anfiteatro griego que, en 1965, fue el escenario para la obra musical “Jesucristo Superestrella”. El hito central de este anfiteatro es un magnífico mural abstracto del artista Gregorio de la Fuente que estuvo tapado durante décadas por varias capas de pintura. La buena noticia es que acaba de ser restaurado íntegramente por un grupo de profesionales del arte que trabajó más de cuatro meses para devolverlo a su esplendor. Falta aún lo más importante: los árboles y la pérgola. Plantados hace medio siglo, hay todo tipo de especies, desde ombúes hasta ceibos, que le regalan una generosa sobra a los visitantes. Y la pérgola, hermosa y fotogénica, ha visto crecer una parra cuyo grueso tronco es una auténtica reliquia. Punto de encuentro de la comunidad, el parque Juan XXIII es un excelente paseo para bajar las revoluciones, contemplar, leer, llevar niños a jugar y sentirse en un Santiago de otra época, cuando la conversación era más importante que el WhatsApp. Y un dato sabroso: en este lugar se grabó a fines de la década sesenta la película “Morir un poco”, en la cual el protagonista, un obrero, se sumerge en una gran pileta de agua que antes existía en este lugar. El director de la cinta era Álvaro Covacevich, uno de los creadores de esta área verde, y tan famoso como arquitecto así como documentalista.


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El gigante de Pedro Aguirre Cerda

¿Quién podría imaginar que en una de las comunas más vulnerables de la Región Metropolitana está un parque que nada tiene que envidiarle al Bicentenario de Vitacura? Más aún, si se considera que Pedro Aguirre Cerda tiene la menor cobertura vegetal por habitante de Santiago (1,2 m2), muy lejos del estándar que recomienda la Organización Mundial de la Salud (9 m2/hab). El Parque André Jarlan, bautizado así en honor al sacerdote católico que fue asesinado en la población La Victoria en 1984, mide casi once hectáreas, tiene amplias avenidas y senderos cubiertos de maicillo, juegos para los niños, una pequeña cancha de patinaje, así como una atractiva vegetación que incluye eucaliptus, pimientos, maitenes, quillayes y palmeras. No sólo se trata de un magnífico espacio verde con un potencial de veinte hectáreas adicionales para crecer y que está administrado con eficiencia por el Parque Metropolitano, sino que su existencia significó reemplazar un relleno sanitario que recibía la basura de la ciudad, conocido como “La Feria”, y que estuvo activo entre 1977 y fines de la década ochenta. Antes de eso, había sido una cantera para extracción de áridos y también fue área para la explotación de gas producido por el proceso de descomposición. tal como informan en el sitio de Montealegre Beach Arquitectos. En pocas palabras, una tremenda ganancia para la comuna y la ciudad, la cual se empezó a construir en 1994 y se inauguró en 1997. “Esta área verde es una de los mejores que hay en Chile, pues se genera una integración social y un cuidado por parte de la comunidad que es sorprendente”, dice el director del Parque Metropolitano, Mauricio Fabry, en un artículo de El Mercurio. Vaya a recorrerlo y aproveche de visitar los murales de la mítica Población La Victoria. Un paseo muy diferente a lo acostumbrado.


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Premiación Torneo futbol

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La plaza del Palacio Cousiño

Hace casi siete años que el Palacio Cousiño está cerrado producto de los daños sufridos por el terremoto del 27/F. Sin embargo, un trozo de sus jardines siempre ha estado disponible para el público. Se trata de la Plaza General Las Heras, que limita con el Palacio Cousiño y la que se accede por calle Dieciocho. No es arriesgado decir que es la plaza con los árboles más antiguos y lindos de Santiago, cuyo único rival por el título podría ser la Plaza de Armas. Incluso en un día con mucho calor, esos gigantescos árboles ofrecen una generosa sombra perfecta para almorzar, pasear o dormir una siesta. Un verdadero lujo urbano, muy utilizado por quienes trabajan en las inmediaciones pero desconocido por gran cantidad de capitalinos.


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El bosque de Santiago

Éste es otro de los secretos de la capital. Y, en particular, de nuestro gigantesco Parque Metropolitano. Se trata del Bosque Santiago, el primer centro de educación ambiental al aire libre de Chile, que está al final de la Avenida El Salto. Son 180 hectáreas que incluyen un anfiteatro, senderos interpretativos, exhibición de fauna chilena, lagunas artificiales y representación de ecosistemas como la palma chilena. Se dedican a generar conciencia ambiental, a mostrar la importancia de la reforestación de especies nativas, la restauración de ecosistemas degradados y la conservación de la naturaleza. Pero no es obligación ir a aprender. Los fines de semana está abierto a todo público y es un perfecto lugar para ir de paseo en familia o para aventurarse en una excursión al cerro Carbón. ¿Cierto que es hora de empezar a descubrir los fantásticos parques y plazas ocultos de Santiago?