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Es hora de entender la responsabilidad de la leña en el smog santiaguino

Estamos llenos de mitos falsos y de falta de información. Que el río Mapocho es sucio. Falso, está libre de aguas servidas desde hace ocho años. Que el San Cristóbal es sinónimo del Parque Metropolitano. Falso. Es uno de los seis cerros que integran ese gigantesco parque urbano. Que la contaminación de Santiago en invierno viene de los vehículos y de las fábricas. Falso. El principal responsable del material particulado fino, el MP 2,5, el tipo de contaminante más peligroso, se llama leña.

En la Región Metropolitana hay unas 120 mil estufas a leña y éstas son responsables de la emisión de más de 2 mil toneladas de MP 2,5. Siendo apenas el 5% de los calefactores, responden por más del 50% del material particulado fino que se emite en Santiago. ¿Quién lo dice? Un inventario de contaminantes elaborado en 2012 por la Universidad de Santiago y que se usó para elaborar el actual plan de descontaminación.

Como escribe el periodista Manuel Valencia en un artículo de El Mercurio, “supera por lejos a otros, como la contaminación del transporte fuera de ruta (tractores), que aportan 958 toneladas anuales; los camiones y buses, que emiten 600 toneladas, o los autos, que en total (considerando bencineros y diésel) son responsables de 298 toneladas anuales de MP 2,5. Es decir, la leña aporta siete veces más de esta contaminación en la cuenca de Santiago”.
¿Quién más lo dice? Un estudio de la Universidad Nacional Andrés Bello. Ahí dejan claro que la leña puede llegar a emitir más del 49% del material particulado en los meses de invierno.
“En el caso de que se lograra suprimir la leña en la RM, bajaría en 40% la contaminación, pero en la práctica es difícil conseguir esto de un día para otro, porque en los sectores de hogares con menos recursos, en zonas como Renca, es la única forma de calefacción que tienen. Además, la mayoría del uso de leña se produce fuera del Gran Santiago, donde no se prohibió. Esa contaminación de igual manera llega al Gran Santiago, por efecto de los vientos”, explica el investigador y especialista en contaminación atmosférica de la Usach, Patricio Pérez.
No es fácil atacar el problema, cierto. Pero lo primero es estar informado. Entender el protagonismo de la leña en la contaminación de los meses fríos en Santiago. Sólo desde ese escenario seremos capaces de buscar la forma de subsidiar el método y los insumos para calefaccionar que se usan en la periferia de la capital, cambiar la cultura de las casas de segmentos altos que siguen pensando que la chimenea es romántica y castigar con leyes draconianas la venta de leña húmeda. Ya es hora de darse por enterado.