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Mañana domingo, ¡todos a la calle!

Es una fiesta. Es el día del año en que podemos conocer lo que siempre vimos desde afuera, lo inaccesible. Es una fecha única en la cual todo, absolutamente todo lo que se ofrece, es gratis. Es una celebración para caminar por la ciudad. El Día del Patrimonio Cultural es el último domingo de mayo, es decir, mañana, y perdérselo es un pecado urbano. Algo que los chilenos están comprendiendo de manera exponencial: si el año 2000 hubo apenas 17 actividades en todo el país y el 2009 recién se alcanzaba el centenar, este año son más de mil los lugares y panoramas que están acreditados. Sumemos a eso la apuesta de asistentes: si el 2016 fueron más de 600 mil personas las que participaron de este hito ciudadano, para mañana se espera superar el millón. Son casi veinte años de historia para una fecha fundamental. ¿Por qué es importante el Día del Patrimonio? Por varias razones. Primero, porque nos permite conocer el territorio que habitamos. Cuando hay contexto, es decir información, perspectiva y antecedentes históricos, entonces comenzamos a mirar de otra manera un edificio, un barrio, un mural, un parque, una escultura o una tradición. Como lo entendemos, lo apreciamos. Como lo apreciamos, lo cuidamos. Segundo. Porque, apropiarse de lo que nos rodea, del patrimonio que es parte de nuestra comuna y ciudad, es un camino sin retorno a comprender nuestra propia identidad. Tercero, porque es un ejercicio maravillosamente democrático: nadie paga, todos hacen la fila, nadie es privilegiado, todos pueden visitar todos los lugares (que alcancen). Y cuarto, porque ayuda a desarrollar una máxima que, para mí, es fundamental a la hora de relacionarse con el lugar donde uno vive: las ciudades son bellas cuando la gente las quiere. Si hay algo que hace el Día del Patrimonio es, justamente eso: vuelves a mirar la ciudad, la conoces, la admiras, la fotografías hasta el cansancio, la recorres hasta necesitar un masaje en los pies, la instagrameas, la compartes, la viralizas, la comentas. O sea, la quieres. En la decimoctava versión que se celebra mañana, enfocada este año en el acto de jugar y en los deportes, habrá bicipaseos patrimoniales (doce a lo largo del país), juegos tradicionales como rayuela (seis canchas en el Estadio Nacional), kai kai (también conocido como “cunitas”, un juego típico de Isla de Pascua), luche (en Chillán harán uno gigante que recorrerá sus plazas y monumentos nacionales), palín (o chueca, con un campeonato en Temuco), ludo, trompo, payaya, rana, cachipún, truco, ronda y bolitas, además de patrimoniatlones (se buscan pistas por la ciudad, tipo búsqueda del tesoro, y quien llegue primero junto a sus amigos gana un viaje a un sitio patrimonial). Además, se volverán a abrir a público lugares emblemáticos de la arquitectura nacional como el edificio de la CEPAL, que llevaba muchos años ausente de esta instancia; así como el Palacio Cousiño, cerrado durante más de siete años por los efectos de 27/F. ¿Recomendación? Baje la aplicación gratuita “DíaPatrimonio”, seleccione su Región y luego elija si le interesan “aperturas”, “recorridos por barrios y zonas típicas”, “artesanos y oficios tradicionales”, “patrimonio indígena” u “otras”. Y, mañana, ponga la alarma temprano. ¡A gozar la ciudad!