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El Índice Gay

Tres imágenes. Las dos primeras de un reciente viaje a España, del cual volví esta misma semana. Partamos. Madrid. La capital ibérica convertida durante diez días en la ciudad más “gay friendly” (amistosa con la comunidad gay) del mundo. O eso, al menos, es lo que se han puesto como meta. Edificios de gobierno cubiertos con la bandera del arcoíris LGBTI, decenas de avisos en la vía pública financiados por el municipio que dicen “Ames a quien ames, Madrid te quiere”, todas las tiendas de ropa y decoración vendiendo productos con los colores del arcoíris y hasta un chanchito (inusual mascota de algún madrileño) vestido con su collar de flores con esos mismos colores en el Parque del Retiro. Segunda imagen. Bilbao. La ciudad del Museo Guggenheim diseñado por el arquitecto Frank Gehry, que hace tres décadas era aburrida, sucia y estaba en decadencia pero que hoy es hermosa y recibe cada vez más turistas, celebra la cuarta edición del “Bilbao Pride” con numerosas actividades. Pride significa orgullo y es sinónimo de festejo de la comunidad LGBTI en todos lados. Como en esta hermosa ciudad del norte de España, donde lo Pride se siente en todos sus rincones y queda claro el apoyo gubernamental. Tercera imagen. Richard Florida, uno de los teóricos del urbanismo más famosos de mundo, hablando este miércoles en Santiago ante unas mil personas en un evento llamado Conferencia Ciudad, entre otras cosas, del libro que lo hizo famoso: “La clase creativa” y por supuesto de sus famosas 3 T: Tecnología, Talento y Tolerancia. Para argumentar empíricamente respecto de esa última T, Florida desarrolló hace años un índice que vincula la cantidad de población homosexual con la fuerza creativa. Y adivinen qué: las ciudades más exitosas, donde más se emprende, donde más se inventa, donde más PGB se obtiene de las neuronas de sus habitantes, son aquellas donde más diversidad, tolerancia, heterogeneidad y, por supuesto, más comunidad LGBTI hay. Es ese “Índice Gay”, así como el “Índice bohemio” (otro formato de medición de Richard Florida), el que más pesa entre las 3T, explicó el experto estadounidense. Porque la tecnología y el talento fluyen, justamente, hacia zonas geográficas donde prima la tolerancia. Y eso lo entienden muy bien ciudades como Madrid, trabajando desde hace más de tres décadas por ser la capital europea de la comunidad LGBTI, y Bilbao, en lo mismo desde hace menos tiempo pero cada vez con más intensidad. Si quieres talento, si quieres emprendimiento, si quieres inteligencia, entonces tienes que abrir tus brazos a la diversidad. Agrego una última imagen. Michael Rose, Presidente Ejecutivo del Comité para la ciudad de Sidney, exponiendo también el miércoles en Conferencia Ciudad. Sidney es considerada una de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo: surf, cuatro universidades entre las mejores 50 del planeta, una escuela de derecho top ten, mucha cultura, arte, arquitectura y un centro financiero sin competencia en el hemisferio sur. ¿Saben cuál es para Rose una de las principales razones del éxito de esta urbe? Que el 40% de su población se compone de inmigrantes. Sí, leyó bien: cuarenta por ciento. Es decir, diez veces el porcentaje que tiene Chile en 2018. ¿Y en qué se traduce el que 4 de cada 10 personas vengan de otras culturas? En diversidad. En respeto. En heterogeneidad. En tolerancia. La T más importante de todas.